lunes, 18 de mayo de 2015

El amor está muerto.


Me dijeron que el amor estaba muerto y ya no esperé ser musa ni diosa.
Yo que deseaba que un piano y una voz rasgada lloraran mi nombre. 
Yo que pretendía que un poeta olvidado me escribiera desnuda.
Que quería compartir la locura de un soñador que me dejara perderme en su infierno y que me hiciera tocar el cielo.
Yo, que en mis sueños contemplaba como unas manos eran capaces de atravesar mi carne hasta llegar al lugar donde se esconden mis heridas más profundas y que tenían el valor de recomponer cada trocito de vida que me había dejado en el camino.
Pobre tonta que imaginaba que existía alguien capaz de sorprenderme. Pobre ingenua. Pobre.
Me dijeron que el amor estaba muerto y yo les creí porque lo había sentido aquella noche, tú te habías encargado de asesinarlo a sangre fría. 
Me dijeron que todo era una utópica mentira y deseé no haber sentido lo que era que te perdieras en mi pelo cuando estaba dormida.