Quizás era tarde para mí. Aquellas noches, el placer narcótico de tus manos me hizo creer que aún tenía tiempo, pero solo duró un instante, hasta que recuperé la consciencia, hasta que volví de tu cielo infinito.
Las puertas a mi infierno, siempre entreabiertas, siempre en llamas y dolientes, me buscan y yo me arrastro cruzando el umbral y dejando tiras de piel por todas partes. Tú me miras desde lejos, sonriendo inalterable, con ojos de color negro galáctico.
Te grito y se me sale el alma por la boca. Ven, ven por favor.
Y sigues allí observándome casi extinta mientras una lágrima de pena cae tímida por tu mejilla.
jueves, 29 de noviembre de 2018
martes, 20 de noviembre de 2018
Fantasmas
Las bombas caían y yo creí que intentaba esquivarlas hasta que me descubrí con los brazos abiertos de par en par porque en el fondo quería estallar en mil pedazos. No me paro a pensar en todo lo que pasó porque me muero de dolor y de angustia. Me cuesta respirar, como aquel día. Mi mente ha creado un búnker en el que guarda bajo llave todos esos momentos y solo puedo verlos a través de una mirilla, son ráfagas de imágenes sostenidas en el tiempo, sin contexto, porque no lo recuerdo.
Solo puedo ver una parte de lo que sentía, el miedo era tan profundo que llegaba a los huesos y los ennegrecía, por eso ahora solo hay oscuridad dentro de mí, porque se quedó todo manchado de sangre.
Intento concentrarme y veo sus ojos a punto de estallar, la mandíbula desencajada y mis uñas clavadas en las piernas. Sentía que no saldría de aquella casa jamás, aún hoy, me despierto en medio de la noche y parece que la huelo, siento mi cuerpo allí y empiezo a temblar por si aparece en la puerta y termina de vaciarme las entrañas.
Solo puedo ver una parte de lo que sentía, el miedo era tan profundo que llegaba a los huesos y los ennegrecía, por eso ahora solo hay oscuridad dentro de mí, porque se quedó todo manchado de sangre.
Intento concentrarme y veo sus ojos a punto de estallar, la mandíbula desencajada y mis uñas clavadas en las piernas. Sentía que no saldría de aquella casa jamás, aún hoy, me despierto en medio de la noche y parece que la huelo, siento mi cuerpo allí y empiezo a temblar por si aparece en la puerta y termina de vaciarme las entrañas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)