Las bombas caían y yo creí que intentaba esquivarlas hasta que me descubrí con los brazos abiertos de par en par porque en el fondo quería estallar en mil pedazos. No me paro a pensar en todo lo que pasó porque me muero de dolor y de angustia. Me cuesta respirar, como aquel día. Mi mente ha creado un búnker en el que guarda bajo llave todos esos momentos y solo puedo verlos a través de una mirilla, son ráfagas de imágenes sostenidas en el tiempo, sin contexto, porque no lo recuerdo.
Solo puedo ver una parte de lo que sentía, el miedo era tan profundo que llegaba a los huesos y los ennegrecía, por eso ahora solo hay oscuridad dentro de mí, porque se quedó todo manchado de sangre.
Intento concentrarme y veo sus ojos a punto de estallar, la mandíbula desencajada y mis uñas clavadas en las piernas. Sentía que no saldría de aquella casa jamás, aún hoy, me despierto en medio de la noche y parece que la huelo, siento mi cuerpo allí y empiezo a temblar por si aparece en la puerta y termina de vaciarme las entrañas.
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