domingo, 28 de octubre de 2018

No estás

La boca me sabe a ginebra agria. Mis ojos, hinchados de llorarte y manchados de rímel, buscan encontrar los tuyos al otro extremo de la almohada.
No estás.

Mi cuerpo grita desnudo, suplicando un rayo de luz que ahogue tanta oscuridad. Anhela un abrazo como los que me dabas cuando el mundo te hacía daño y buscabas en mí la vida que te robaban.

En mi cabeza se repiten las imágenes.

El despertador suena y no lo paras, me quejo porque siempre me quejo y porque odio que pongas catorce alarmas seguidas.
"Apágalo ya" te repito y no me escuchas, estás dormido. 

Dormido y frío. El bote de pastillas vacío. Tú vacío. Yo vacía. Gritos vacíos. Llantos vacíos.

Vuelvo en mí, es solo un recuerdo, han pasado meses. Intento dormir pero es imposible, ya nunca despertaré viéndonos amanecer, ahora estoy sola, borracha y odiándote. Ahora y también siempre.
No estás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.