jueves, 31 de enero de 2019

Combustión

08/01

No te miento cuando te digo, que veo galaxias estrellándose contra mi cuerpo cuando derramas mis ganas de sentirme viva sobre las sábanas, que mi respiración se para un segundo o una eternidad, y que en ese instante puedo sentir que el alma se me escapa por la boca a través de un gemido roto.
Te juro que floto en tu aire adulterado, cuando te miro con lunas en lugar de ojos, suplicando que me hagas morir un poco más.
Ya no sé si eres dolor o placer infinito, tal vez me has polinizado y mañana olerá a amapolas cuando fumemos juntos. Ya no sé si me estoy curando o matando del todo pero ojalá no acabe esta noche la cómoda agonía de tenerte. 

domingo, 27 de enero de 2019

Intro

Tenía las ganas de llorar tan escondidas en la garganta que no le salía la voz. Caminaba sola mientras la noche impregnaba el cielo y en sus dedos se consumía un cigarro lleno de lo que él le había dado. Se sentía insuficiente aunque sabía que no lo era. Ya no tenía vértigo cuando se asomaba a su vacío, había caído en él tantas veces que sabía que por muy profundo que se despeñara acabaría reviviendo con una vida menos.
Llamó a su puerta, escuchaba ruido dentro pero nadie le hizo caso. Volvió a llamar y todo se quedó en silencio, un silencio tan inmenso que se le quedó metido dentro.
Siguió fumando porque quería quemarse los labios para quitarse el sinsabor de sus besos, prefería que la boca le supiera a ceniza  antes que a él.
Continuó andando sin destino, le dolían los pies pero no quería volver a casa. Así llegó al borde de la playa y se sentó en la arena muerta de pena y de frío. La luna la miraba amarilla y menguante, ella se preguntaba si alguna vez dejaría de sentirse tan sola. Tal vez mañana, se respondió, tal vez mañana sea otro día y ya no me importe.

sábado, 26 de enero de 2019

Recovery

He cerrado los ojos intentando no oír las voces que me gritan que salga corriendo. No quiero escuchar como me dicen que voy a quedarme vacía, que no me queda mucho dentro, que pare de llenarlo todo de delirios. Me duele fingir que no siento nada, que no me importa. No es verdad. Siempre doy más de lo que debo pero vivo todo tan intensamente que a veces me sorprendo siendo feliz. No sé si merece la pena, sé que las noches son más largas que los días, que tengo más oscuridad que aire en el pecho y que muchas veces creí que una podía morirse de pena, pero, me tocas y parece que la estrellas me miran. 
Hubo momentos en los que vivía ausente, fusilando ilusiones, creyéndome témpano. Llenaba mis días de besos desganados y corazas de latón intentaban protegerme de otro tornado. Siempre pensé que cometía el error de dejarme llevar, que podía impedir partirme si mataba cualquier tentativa de quedarme, y, al final me di cuenta de que llevaba toda la vida queriendo no ser yo. 

domingo, 13 de enero de 2019

trece de enero

El frío ha llegado con fuerza y yo, como una perra callejera sin patria ni hogar, busco un rescoldo en el que refugiarme. Necesito parar, cada vez duele más saberse insuficiente. No desaparece la  ansiedad que me oprime el pecho, la electricidad estática que lo impregna todo va a volverme loca. Que mis pensamientos se paren, por favor, necesito un paréntesis para quedarme a vivir en él un rato, que no puedo más, que me sobrepasa, que quiero gritártelo y tú haces siempre oídos sordos hasta que me quedo sin voz y sin ganas. 
Hace dos años que vivo en un domingo perpetuo. Si me ves tiritar quiero que sepas que ya no tiemblo porque esté helada, es porque estoy rota y voy a volver a romperme otra vez y no sé en cuantos pedazos puede partirse una antes de desaparecer del todo. 
Espero que algún día este domingo acabe y dejen de sangrarme las cicatrices porque lo estoy manchando todo de pena. 


jueves, 10 de enero de 2019

Infiernos

 Mi vida está muerta y mi cabeza rota, solo pienso en terminar de destruirme, siempre, constantemente. Subsisto como en un sueño, sintiendo por fuera pero vacía por dentro, como una casa deshabitada en la que una soga cae del techo, invitando a mi alma suicida a colgarse del cuello. 
Sé que nadie va a venir a salvarme porque no quiero que lo hagan, porque no hay nada que salvar, es demasiado tarde para eso. Solo me culpo a mí, soy responsable de mi propio fin. Me he encerrado bajo llave, ahora se está pudriendo en mi estómago, ¿a quién le importa? 
Si ya no sé ni quien soy y no paro de mirarme en todos los espejos por si mi reflejo me evoca y veo algo más que un cuerpo caduco. Si solo vivo en la irrealidad de estar anestesiada para que mi cabeza pare un rato de gritar que no soy nada ni nadie, que tú no estás, que cuando me río solo quiero llorar, que me tapo las ojeras para que ella no las vea y que mis pesadillas siempre te recuerdan.