Sé que nadie va a venir a salvarme porque no quiero que lo hagan, porque no hay nada que salvar, es demasiado tarde para eso. Solo me culpo a mí, soy responsable de mi propio fin. Me he encerrado bajo llave, ahora se está pudriendo en mi estómago, ¿a quién le importa?
Si ya no sé ni quien soy y no paro de mirarme en todos los espejos por si mi reflejo me evoca y veo algo más que un cuerpo caduco. Si solo vivo en la irrealidad de estar anestesiada para que mi cabeza pare un rato de gritar que no soy nada ni nadie, que tú no estás, que cuando me río solo quiero llorar, que me tapo las ojeras para que ella no las vea y que mis pesadillas siempre te recuerdan.
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