Todo a medias como tus verdades. Solo me das las caricias que te sobran y esas no las siento. Me duelen tus ausencias en esta guerra que hace tiempo ya perdí.
Soy un cadáver pálido cuando te digo adiós porque me mata no volver a verte.
Me pesa pensarte. Estoy harta, quizás lo intuyes como a mi cuerpo en la oscuridad de tu memoria. Estoy cansada y quiero acostarme a tu lado en la arena como aquella noche en la que aún no te conocía.
No sé si ahora puedo decir que te conozco más que entonces, es triste no saber quién eres. Ya no sé si te he imaginado, si nada fue real y en realidad no te quiero. No sé si existimos más allá de mi universo, puede que te haya inventado y que por eso duelas.
No quiero que me veas llorar, ya me voy. Ahora todo está oscuro como en un domingo infinito.
domingo, 17 de febrero de 2019
martes, 12 de febrero de 2019
Guerras de invierno
Tengo entre las costillas la tristeza de un bosque quemado.
Eres la semilla que hace que árboles renazcan de sus cenizas como ave fénix.
Eres la cerilla en las manos de un pirómano con ansias de verlo todo arder.
Todo eso eres aún siendo nada.
Abre la boca y miénteme un poco, hazme creer que te importo, hazme sentir que me quieres aunque no me lo crea.
Tengo los labios llenos de miedo pero mis manos te buscan en cada caída y en cada caída me odio por volver a encontrarte.
Me encantaría pintar en tus ojos los atardeceres de la playa para que tu mirada nunca más estuviera triste, llenar de acuarelas tu alma cada noche, tus manos de tinta y tu corazón de sal.
Antes buscaba huir y ahora solo quiero quedarme, aún sabiendo que tienes una granada en el pecho no dudaría en abrazarte.
Eres la semilla que hace que árboles renazcan de sus cenizas como ave fénix.
Eres la cerilla en las manos de un pirómano con ansias de verlo todo arder.
Todo eso eres aún siendo nada.
Abre la boca y miénteme un poco, hazme creer que te importo, hazme sentir que me quieres aunque no me lo crea.
Tengo los labios llenos de miedo pero mis manos te buscan en cada caída y en cada caída me odio por volver a encontrarte.
Me encantaría pintar en tus ojos los atardeceres de la playa para que tu mirada nunca más estuviera triste, llenar de acuarelas tu alma cada noche, tus manos de tinta y tu corazón de sal.
Antes buscaba huir y ahora solo quiero quedarme, aún sabiendo que tienes una granada en el pecho no dudaría en abrazarte.
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