sábado, 18 de febrero de 2012

11.- Cuando ya nada importa solo te queda el recuerdo

¿Qué es la nada? ¿Qué ocurre cuando no te sientes ni a ti misma? Ya nada importa. Da igual que nieve o que te derritas con el calor. Da igual que tu estómago esté vacío o que en ese mismo momento tu vida se acabe.
Cuando pierdes todo lo que te importaba en la vida, ya nada importa.

Abro los ojos. No hay nada. Víctor no está. ¿Ha sido un sueño? No lo sé, parecía tan real. Su piel era suave como de costumbre y sus ojos brillaban mirándome.
Una enfermera se acerca.
- ¿Está usted con Víctor Di Gennaro? Me pregunta.
- Así es, ¿cómo está?
- Está en coma, hay muy pocas posibilidades de que salga de esta. Tienes que hacerte a la idea de que puede morir. - Me dice con total frialdad- ¿Quieres pasar a verlo?

Voy a la habitación 467 y allí está. Sigue teniendo tubos, sondas y goteros.
Y así todos los días en un mes. Todos los días cogía el autobús de la línea cuatro y me dirigía al hospital. Fui disminuyendo las visitas porque se me hacía imposible compaginar el resto de mi vida con aquello. Iba a verle los domingos y le dejaba una rosa roja en la mesita que se situaba cerca de su cabeza, a la semana siguiente volvía a ir y le cambiaba la rosa marchita por otra llena de vida, como si así él fuera a recuperarse al igual que la rosa roja...



Paseo por la calle, todo el mundo parece ser feliz. A nadie le importa mi infelicidad. Y yo pienso, solo pienso. Pienso en las cosas que no te voy a decir, las tonterías que no me vas a escuchar soltar, los pasos que no voy a dar a tu lado, las veces en las que mi mayor compañía será la soledad, los lugares que nos recordarán para siempre, en la ropa que no me vas a quitar, en las veces que sonreiré y a la vez entristeceré  cuando alguien diga tu nombre, en las noches en las que necesite tu calor al sentir mis sábanas heladas, en ese cuello que nunca voy a volver a morder, en esos ojos en los que ya no me voy a poder bañar. En que ya, nada será como antes.

viernes, 3 de febrero de 2012

Ninguno de los dos va a ser perfecto nunca



Me aparto de la historia para mostraros estas maravillosas palabras dichas por Bob Marley.

“He’s not perfect. You aren’t either, and the two of you will never be perfect. But if he can make you laugh at least once, causes you to think twice, and if he admits to being human and making mistakes, hold on to him and give him the most you can. He isn’t going to quote poetry, he’s not thinking about you every moment, but he will give you a part of him that he knows you could break. Don’t hurt him, don’t change him, and don’t expect more than he can give. Don’t analyze. Smile when he makes you happy, yell when he makes you mad, and miss him when he’s not there. Love hard when there is love to be had. Because perfect guys don’t exist, but there’s always one guy that is perfect for you.” 
-Bob Marley-


"Él no es perfecto. Tú tampoco lo eres, y ninguno de los dos va a ser perfecto nunca. Pero si el puede hacerte reír al menos una vez, te hace pensar dos veces, y admite ser humano y que se equivoca, entonces aférrate a él y dale todo lo que puedas. No te va a citar poesía, no va a estar pensando en ti a todas horas, pero te dará una parte de él que sabe que puedes romper. No le hagas daño, no intentes cambiarle, y no esperes de él mas de lo que te puede dar. No le analices. Sonríe cuando te haga feliz, chilla cuando te enfade, y échale de menos cuando no esté ahí. Que el amor dura cuando hay amor para tomar. Porque los chicos perfectos no existen, pero siempre habrá uno que sea perfecto para tí."
-Bob Marley-


10.- Un hospital de sillas verde oliva

Una sala de espera. Sillas incómodas de un descolorido verde oliva y paredes blancas. Hay poca gente, en frente de mí hay una mujer leyendo un libro, creo que es de esos para dejar de fumar. Un par de hombres están sentados más lejos y una anciana con la que parece ser su hija tres sillas a mi derecha. El reloj marca las 16:07, ya ha pasado una hora desde que no veo a Víctor y después del llanto me encuentro más tranquila. Mis ojos están cansados y húmedos. Mi estómago ruge, tendría que haber comido hace una hora pero tengo un nudo en la garganta que no permite hacerlo. El tiempo, pasa muy despacio, cada segundo parece más eterno que el anterior.
Me quedo dormida, supongo que de la espera y el cansancio. En las últimas noches no había dormido nada, me dolía demasiado lo de Carlos como para conciliar el sueño.

Noté como un beso me despertaba, era Víctor... pero, ¿cómo?, ¿cuánto tiempo había pasado? 
La sala de espera se encontraba ahora vacía, las paredes blancas parecían aún más relucientes, como si de ellas emanara un brillo sobrehumano. Víctor se situaba frente a mí, vestido con la bata beige del hospital. No tiene heridas en la cara, ni tubos, goteros o sondas. No puede ser, pienso.

- No te he olvidado nunca.- me dice con la voz más dulce que he escuchado.- A ti no se te puede olvidar, es imposible.
- Víctor, te quiero, me has dado un susto de muerte.- le respondo sin saber muy bien que decir.- ¿Cómo es que de pronto estás tan bien?
- Eso no importa. Solo escúchame. Siento mucho todo el daño que te he hecho, cada vez que pienso en las palabras que te dije se me parte el corazón en mil pedazos. Aún no me hago a la idea de como pude perder a la mujer de mis sueños en solo un día, porque eres la mujer de mis sueños. Tú que me sacabas una sonrisa en los momentos más amargos, tú que me abrazabas cuando más lo necesitaba, tú que estabas siempre ahí, en lo bueno y en lo malo. Sin ti mi mundo, mi vida, no tiene sentido. Tú iluminabas mis noches más oscuras. Nunca podré olvidar tus grandes ojos mirándome fijamente. 

Me abraza, cierro los ojos. Ni siquiera recuerdo a Carlos, aunque apenas haya pasado el tiempo. Mi amor por Víctor siempre había sido más fuerte. Abro los ojos y entristezco inesperadamente...