Voy apartando sin querer ramas dentro de tu densa selva, tan laberíntica y oscura que me pierdo a cada paso y me astillo los huesos con todos tus árboles.
Luego me miras y me siento Perséfone, diosa de tu inframundo, pero apartas tus ojos de mi cuerpo y soy solo una hetaira desnuda y cansada.
Será que encuentro difusa mi realidad cuando estás cerca, un poco más sideral, un poco menos hastiada.
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