miércoles, 25 de junio de 2014

Y que al doblar una esquina me esperes tú.

Yo pensaba que olvidar era más sencillo, que no tendría que abandonar trozos de mi vida por el camino o que sería una reforma interna de la que saldría reforzada, pero eso no es cierto. Olvidar me está dejando exhausta, porque es muy difícil no rememorar cada noche todos y cada uno de aquellos días, que pasaba desorientada en tu esencia antes de que el sueño me ahogue. ¿Si prefiero revivir el pasado como voy a soportar el presente? ¿Cómo voy a enfrentarme al futuro?
A veces, me encantaría no recordarte, no pensarte, no llorarte y que fuese como si nunca nos hubiésemos conocido, aunque eso, significara perder la mejor parte de mí. 
Otras veces, te suplicaría que lucharas por mí, pero no lo merezco.
Estoy esperando por ti, esa es la razón de que mi vida esté paralizada desde que nos despedimos con un beso que se mezclaba con las lágrimas que vaticinaban que no volveríamos a vernos.
Cada vez que te pienso, quisiera matar la mínima esperanza de encontrarte al doblar una esquina y me mires sonriendo como si nunca te hubieras ido.
La parte de ti que queda dentro de mí cada vez se hace más grande, me absorbe y hace que no recuerde como solía ser antes de que aparecieras, por eso te aborrezco, por llevarte mi aroma y hacer que ya solo pueda oler a ti.






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