Abres tus ojos de café y me atrapas entre tus manos. No sé si he despertado o sigo soñando. La brisa suave que nos acaricia y el olor de la mañana, tú, tan dentro de mí. Tu sonrisa desvelándose, tus brazos apretando mi cuerpo contra el tuyo, susurrándome al oído que me quieres. Estoy soñando, no puede ser real. Ya nunca querré despertar sin ti y eso me aterra porque esta suerte de tenerte, de haberte encontrado, no es algo que ocurra más de una vez en la vida.
Estamos solos y respiras debajo de mí, estamos solos y así la vida es hasta bonita. Solos pero nunca solos, si no juntos, viéndonos amanecer.
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