Lo dice mi cama.
Mi cama está triste porque ya no la llamas.
Es más, ya no recuerda como la arañabas.
Te echa de menos, o eso me dice,
no sabe si a ti o a tu cuerpo
pero algo le falta.
Lo que dijiste no me supo a nada,
lo que callaste es lo que me mata.
Todas las noches de amor que me diste
eran, solo, sexo feroz en mi cama.
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