miércoles, 4 de diciembre de 2013

¿Es verdad que el amor mata?

Llegué a casa y mi gato vino a saludarme enredándose entre mis piernas, por suerte, él no había llegado, así que solté las bolsas, me quité el abrigo y me dispuse a cocinarle su plato favorito.

Era nuestro primer aniversario y la verdad es que todo era perfecto. Habíamos tenido alguna que otra pelea, pero nada de importancia. La mayoría de los días confundía los sueños con la realidad.
No era capaz de imaginarme una vida en la que él no estuviera. Me encantaba perderme en sus sábanas amándolo todas las noches.
Tenía una sonrisa... ¿cómo hablar de su sonrisa? 
Me vestí con el vestido azul añil que me había regalado unos meses antes. Un maquillaje sencillo y labios color bermellón. Yo estaba lista y la cena también. Faltaba poco para que llegara.
Pasaba el tiempo, lento, áspero... La cena se había enfriado y mis ojos estaban cansados. ¿Dónde se habría metido? No me contestaba al móvil por más que insistía

Eran más de las 3 de la mañana cuando escuché sus llaves en la puerta. Se acercó por el pasillo y un nauseabundo olor a sudor y whisky barato inundó nuestra pequeña habitación.
- ¿Dónde has estado? - le pregunté bastante enfadada.- Por si no te acuerdas hoy es, o más bien, era nuestro aniversario y tú llegas a las tres de la mañana, borracho y asqueroso.
- Marcos y Luca me invitaron a una copa y se me ha hecho un poco tarde. Además no tengo que darte ninguna explicación, soy libre de hacer lo que quiera.
- ¿Ah si? ¿Eres libre? Pues yo soy tu novia y creo que si me la merezco. Me das asco, no sé como has podido hacerme esto. Llevo esperándote desde las diez con la cena preparada y no eres capaz ni de llamarme.- Le grité histérica.

Me dio una bofetada de esas que te dejan la cara temblando y que te hace llorar como acto reflejo. No me podía creer que hubiera hecho eso. Él no era violento ni conmigo ni con nadie, no seria capaz de matar una mosca.
Me tapé la parte dolorida con la mano y me quedé inmóvil mirándole.
Él se quedó muy quieto, como en shock.
No lo dudé y me dirigí a la puerta decidida a marcharme a cualquier parte lejos de aquel lugar.
Entonces me agarró del brazo y me dijo: "No te vayas."
Yo no le hice caso y abrí la puerta queriendo huir. 
Me agarró aún más fuerte tirándome al suelo.
Yo lloraba y le imploraba que me dejara en paz cuando me cogió del pelo y me arrastró por el suelo hasta la habitación. 
En ese momento me dio otra bofetada y seguidamente un puñetazo en la boca. Notaba el sabor de la sangre cayendo por mis labios y sabía a mentiras y a decepción.

Me tiró en la cama y me choqué contra el cabecero. Me dolía mucho la cabeza, sentía las palpitaciones desbocadas de mi corazón.
Se tumbó encima mía mientras yo gritaba e intentaba apartarlo de mí en vano. 
Se bajaba los pantalones mientras intentaba abrir mis piernas hasta que acabó consiguiéndolo. 
Me dolía pero dejé de gritar. Miraba al techo esperando a que terminara lo antes posible. Estaba inerte, petrificada, como si estuviera muerta que era como me sentía. Solo escuchaba los chirridos de la cama y sus repulsivos jadeos en mi oído. 

Se fue de la habitación y me quedé en la cama hecha un ovillo y llorando en silencio. Cuando salió el sol, cerré los ojos y me quedé dormida. 
A la mañana siguiente, cuando iba a salir de la habitación y de aquel infierno me encontré un ramo de rosas rojas en la mesa y una nota.

No soy capaz de vivir con lo que te he hecho. No puedo perdonarme a mí mismo, no quiero excusarme pero sabes que no bebo y anoche me tomé varias copas... Lo siento muchísimo mi amor, te quiero más que a mi propia vida y sabes que nunca te haría daño. Déjame cuidarte y ser como he sido siempre, sabes que este no soy yo. Haré lo que tú me digas, no probaré una gota de alcohol nunca más pero por favor, no te vayas. Volveré en una hora con el desayuno y con todo lo que necesites para curarte.
Te amo.

En ese momento, dudé sobre que debía hacer.




2 comentarios:

  1. Confío en que no sea basado en una experiencia propia. Me has dejado con la piel de gallina y los pelos de punta. Es increíble cómo escribes y lo que trasmites, y este texto me ha dejado sin aliento.

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    1. Por suerte, no está basado en mi experiencia.
      Muchísimas gracias, no sabes la ilusión que me hacen este tipo de comentarios y la alegría que me da que escribir, a parte de para expresarme, sirva para que otra gente sienta lo que escribo.
      GRACIAS.

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