martes, 17 de enero de 2012

4.- El beso de mi mejor amigo

El tiempo pasaba y no se detenía. Cada día estaba más enamorada de Carlos y de sus ojos azules.
En esa noche fría con atmósfera pesada y nubes en el cielo lo encontré.
- ¿Vamos a mi casa?- Preguntó.
Yo sin dudarlo le respondí que sí, nunca rechazaría la oportunidad de estar a solas con él.
No podía más, me sentía culpable por amarle, sucia, despreciable porque sentía que estaba mintiéndole ofreciéndole una amistad que no existía, ya que se había convertido en amor. Por ese motivo, decidí contarle lo que sentía. Las manos me temblaban, el pulso me iba a mil por minuto pero él se me adelantó.

-¿Qué te pasa? Hace unos días que te noto muy triste.- Me dijo.
- Nada, solo son cosas mías, se me pasará pronto.- Le respondí nerviosa.
- Sé que me estás mintiendo y quiero que me digas la verdad, sabes que siempre estaré a tu lado sea lo que sea lo que te pasa.

Era tan dulce, sus palabras me invitaban a contárselo, confiaba plenamente en él, entonces me arriesgué.

- Carlos, hace tiempo que siento algo por ti. He intentado evitarlo con todas mis fuerzas pero no puedo, esto me supera.- le dije esperando una respuesta que me destrozara.
- Yo también siento algo por ti, creo que te quiero como a algo más que a una amiga.- Me respondió mirándome fijamente.
Y entonces le besé dulcemente. Cuál fue mi sorpresa cuando giró su cuello y dejo de besarme.

- No sé si esto está bien. No quiero que dejes de ser mi mejor amiga si esto sale mal.- Me susurró al oído.
- ¿Quieres que me vaya?- Le dije sorprendida.
Se quedó pensativo...


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